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la hora de desayuno en domingo.

Voy a contarte una historia. Insertó mil palabras, acomodo costumbres y creo que hasta plagio algo de Macondo. De chico, veía el juego de la oca y soñaba con estar viajando por todas partes, fue siempre muy sano y estudió en un colegio de renombre. 
El año antepasado perdió a su esposa y éste le busco reemplazo, el plazo siempre es incierto para los que tienen vena de martir. De chico le destinaron al sacerdocio pero el destino se cumple para todos, mas o menos fue cuando se cruzaron nuestros caminos. 
Estoy desayunando melón mientras leo los pie de foto en el periódico. Un vestido estimado en tanto, las amigas le celebran esta nueva etapa; pequeñas culebras con pieles de colores en los zapatos, los amigos bailan al ritmo de regueton y saliendo degustaran el famoso menudo en casa de un familiar cercano. Yo pude haber retocado mejor esas fotos, se ven oscuras y sosas, tambien pude haber hecho mejor el maquillaje de la abuela.
Yo quisiera escucharte contar una historia sin disculpas por supuesto, mi cinismo me protege bien de ello, pero me gusta como cuentas tu lo que ves.

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no creo que sea hoy

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