Contagio subersivo

Nueva normalidad, un termino tan solemne para los días de encierro, me ha obligado a pesquisar si la vida de antes era verdaderamente normal.

Nos fuimos acostumbrando a las comodidades y siempre siendo atraídos por una orgullosa creencia de que la ciencia nos volvería seres inmortales (la contemporánea religión), no es más que aquella perenne obsesión irradiada por ambición y locura, que lleva el peso de estas pseudo incertidumbres, aterrando a nuestra fragilidad febrilmente, sin embargo, siempre estaremos escapando con una leve esperanza voraz. 

Nuestras estructuras conceptuales nos inquietan tanto, porque los días insisten en seguir siendo dirigidos por los avatares de la vida. La desconfianza de una inesperada alerta sanitaria desde sus inicios, fue un color que no coincide con nuestro espectro de naturaleza, seguimos apenas al ritmo del tiempo y ahora todo se resumen a un circuito de enormes inseguridades, que se abalanza hacia un espacio de cuatro paredes llevando el "afuera" hacia adentro, en donde encontramos una dimensión que recorremos infinitamente y que también, nos hace pensar que no hay nada más habitando en el mundo , porque  nos apropiamos de los cuerpos y los deseos de los demás animales, aprovechar esta coyuntura es bueno, para comenzar a regenerar nuestra relación con otros seres vivos y reparar las crisis ecológicas que atañen a nuestros muy posibles reincidentes destinos.

Así que, lo que supone el fin de una catástrofe, podría conducirnos al inicio de una valiosa experiencia catártica dentro de esta psicoesfera.

Psicología Mente Pensamientos - Imagen gratis en Pixabay

Désolé

En tu reino solitario, 
 tu mano fraguó mi pecho cuando se despidió de mí, 
 como me hubiera gustado no ser parte de tu breve eternidad, 
 te volvieron menos callada,
 desde que aprendiste a manejar una vida. 

Después de obedecer a mis latidos, 
 perseguí el camino que marcaba el vaho de tu cuerpo, 
 hasta que vi que a tus pies, 
 le sobraban mis besos. 

Un número infinito de nombres te describen, 
 Y todo lo que te pertenecía; 
 un nido olvidado que encierro dentro, 
 cuando mi objetivo estuvo en tu cuerpo vivo y la rebeldía en mis palabras;
 tu boca, un refugio de encuentros fugaces.

 


Líneas en el amor

Me resisto a la idea de adoptar formas sociales basadas en guiones muchas veces poco asertivos, el pensamiento, es el bagaje que justificadamente contiene el atractivo más interesante y por ello, continuamente me fascinan las poderosas alegorías de iniciación. Cada vez que esto sucede, momentáneamente se produce la entrada a un espacio ajeno, habitado por vicios y desilusiones de eventos pasados. ¿Quién no carga varios estratagemas para los discursos más elaborados? a veces pecan de ser tan trillados que no consiguen éxito para un segundo encuentro, y ante los posibles escenarios para vanagloriar fuertemente el ego y/o conseguir deseos de aceptación, nunca falta la superchería que predeciblemente se vuelve una amnesia para el futuro. 

Nuestra especie como animal social, se constituye con ideas formadas en entornos de su ámbito, con aprendizajes no del todo neutros, sino que frecuentemente, han sido ajustados a un modelo de normalidad mediática y dentro de este sistema, existe una compuesta representación del amor romántico y/o platonismo, que lejos de ser real, está llena de escepticismo y resulta ser, el más seleccionado con una superioridad colosal, tan es así que hoy por hoy, es un laberinto corrompido que muchos han decidido denominarlo amor verdadero. Esto provoca que en la oportunidad del flirteo, haya una base demasiado lineal, sin embargo, las líneas rectas no siempre son el camino más seguro ni el más corto entre dos puntos. Por eso esa clase de magia que surge de modos efímeros, termina por ser una curva bastante agotadora.

¿Pero cómo seguir un camino sinuoso y apto para un bienestar amoroso?

En los terrenos amorosos no siempre se tienen las respuestas más objetivas, por lo que buscar una manera sistemática para hacer las cosas, no es la mejor práctica para casi ninguno de los casos, al menos en mi experiencia jamás me ha funcionado, pero eso no quiere decir que no haya algún intento que valga la pena. Los arquetipos retomados más a menudo por nosotros mismos, son los de nuestros padres y/o tutores, porque aunque estén o no juntos, son el punto de referencia más cercano y aceptado a lo que aprendimos como definición del amor, no obstante el hecho de que hayan logrado una convivencia ecuánime por años, no nos demuestra fehacientemente, que pueda ser una evidencia refutable de que este sea un merecedor ejemplo a seguir en la mayoría de los casos. Esto debido a que nuestra revolución cognitiva, está en constante proceso de cambio, sobre todo en el ámbito social que hoy en día es uno de los más imponentes, y muchas de las prácticas que han estado todo el tiempo vivas, como el de aquellas tantas figuras normalizadas, deben ir desapareciendo con el tiempo y con esto, debemos ampliar nuestras miras, a cuestionarnos muchos hechos para alcanzar los puntos de ¿Qué nos hace realmente bien y qué afecta a nuestro bienestar? 

Partiendo de este punto, podemos inferir que nos debemos sentir libres de todo lo que nos rodea y así conseguir desafiar al destino, también hará que nuestra vida amorosa encuentre su rumbo, porque quizá todo lo que hacíamos y creíamos que era lo correcto, es reflejo de lo que no queremos y todo lo que hemos buscado, tal vez, de manera muy lineal, simboliza nuestro infortunio en la búsqueda insistente del amor.

Sobrevivencia digna

Hay una resonancia del ayer cada que aterriza el fin de semana a mi cotidianidad, un aliento de nostalgia y un conflicto contra mi separatividad, han sido también, gobernadas por múltiples acciones transformadoras del momento, y es que todo esto es un ensayo a prueba y error, presenciamos un trance de hazaña como humanidad, en una analogía a grosso modo, sería como ir reparando un avión en pleno vuelo, y aplica no solo para los que responden como autoridad, sino también para el orden de nuestros propios pensamientos. 

Las energías conscientes e inconscientes son bastante reveladoras, estamos tan expuestos a un cambio formador y existencial, porque nuestra sobrevivencia es dinámica ante el caos, por lo que nacen nuevas fuerzas para resistir y nuestra filosofía crea nuevos conceptos. Como lo expresé antes, tenemos esa valiosa facultad de orientar nuestros comportamientos, estas formas son mecanismos orientadores, que nos pudieran prometer un despertar a la conciencia. 

Una reactivación inesperada, un conjunto de segundos o terceros brotes, el terror de la posible recesión económica, son expectativas que quisiéramos fueran parte de un sueño, pero no son más que un enfrentamiento al día a día, no podemos reconstruir la memoria, pero sí olvidar el comienzo del sueño y reforzar la dignificación de nuestras vidas.

Metáfora del cuerpo

Habitamos el mundo de manera distinta, estamos cruzando un puente de vidas que se corrompe por éticas calculadas y buscamos formas para sentir una sensación de normalidad, por eso nuestra realidad se reinventa, ya se acabaron los días del sol sobre la piel y una vez más, entre nuestro insistente deseo por construir un paraíso artificial, vemos como la naturaleza nos termina de dominar.

Royalty-free nurse photos free download | Pxfuel
La marca de oriente ahora esencial en nuestra normalidad.

Podemos descubrir demasiado en esta fase resiliente colectiva y encontrar la forma de superar muchas
verdades relativas, aquellas que nos fueron impuestas por la hegemonía actual, sopesar de una manera más franca, con estos instrumentos de libertad y todas las formas más transformadoras que se encienden bajo nuestro espíritu de
sobrevivencia, cuestionar y deconstruir aquellas amenazas morales. Interesante fenómeno, de ver parir al tiempo un umbral de conductas nuevas, conocer la fuerza de lo natural y ser testigos de nuestra condición detrás de las paredes respirando temor.

Carta a mi generación

Alguna de las lunas que vemos en el tiempo nos verá nacer de nuevo, aunque pertenecemos a quién nos enseñe libertad, hoy nos movemos en círculos como animales en cautiverio, esa sensación salvaje que habita en algún sitio del psique, nos vuelve también jueces y cuestionamos críticamente a aquellos que no obedecen al resto, por eso estamos rodeados bajo figuras de silencio. 

Somos atraídos por el ruido y perseguidos por el miedo, respiramos nuestras propias voces, porque hemos entendido que nada nos hacia falta para ser más completos, ese sentido de valoración nos lleva a lo simple, un bálsamo que cura repentinamente, pronto olvidaremos el antes que nos formó, el fenómeno que nos dejó atrapados, el momento que mató nuestra inquietud y otra vez, caminaremos sobre el eterno retorno para anestesiar la enseñanza de lo simple.