Tus besos me sacuden, como si la tierra se rompiera bajo mis pies, desde una boca que dice te amo antes de ser un temblor, y se va hacia el aire, porque el amor, a veces, es solo aire que pasa de un cuerpo a otro. Mi corazón es un papel donde escribo cosas de palabras que tiemblan, de un nombre que no es el mío, y que tampoco es solo un sonido, sino algo que pesa en la mano cuando lo escribo.
En este interior, arde un fuego voráz, una soledad que espejea y se extiende como un desierto sin fin, una vorágine que aprieta, un dolor que se desliza. Tú entre las cosas más cursis y tiernas, en el seno de la almohada, que se viste con suspiros y silencio, en la danza de luces y sombras.