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Pasando los cohetes

Nada nos devuelve más violentamente a una normalidad que terminar el año, retornar a las promesas de cambiar nuestras insistentes voluntades y hundirse en la fuerza de uno nuevo que lo pueda cambiar todo, uno que "va a ser mejor". El regreso a las luces que se fueron apagando durante un año que estuvo cargado de culpas que aún nos persiguen, de impresiones y de resiliencias, está reinante en  las oportunidades para comprar las emociones,  para vagar sobre un pensamiento colectivo que promulga que, durante el trance del 20 al 21, se nos acercará a algo nuevo, al triunfo de una ideología que se repite constante Post hoc ergo propter hoc

El recordatorio sigue ahí, la humanidad es frágil y 2020 nos los dejó más que en claro, cada cuerpo bajo amenaza, la difícil resistencia al cambio y la angustia perenne del qué pasará, del no tener idea del mañana, nos queda el aliento para no fantasear buscando una absurda respuesta. A veces lo simple, contiene lo más definido, nos toca ser faro y luz, tocar nuestro lado más humano y cuestionarnos demasiadas cosas, vamos a recomenzar, pero no necesariamente a final de año, tal vez en dos o en cinco o algún momento la amnesia nos envolverá a una nueva realidad.

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Quería darte cosas que no eran cosas, Como un tímido abrazo en la mañana, Un amor que no era para el resto de la humanidad. Ahora quiero mudar la inquietud en este cuerpo que se quema, por esta herida que su eco no detiene . Un amor de las cosas que no se tocan, Un amor que sobra para las cosas que faltan.

no creo que sea hoy

No creo que pueda ser hoy el día que escriba de ti, ni el día que te escriba. No puedo si bien dilucidar que es negro cuanto me cubre y que la piel me sofoca y me ensordece. No puedo querer un sol para otros que se que es efímero, prefiero vacacionar en la distancia porque en escribir no puedo confiar, porque no tengo tiempo de buscar las palabras. El mio es el mismo drama de todos. La emocion no vuelve a tomar partido, ni por la vida propia ni por la de otro, la materia y los sucesos, las predicciones, los cuerpos envueltos en trapos hilos voces sollozos, los trozos de pino dispersos en el monte, las miradas de las ardillas van captando un instante que pereció y no nos dio nada. No creo que tengas nombre hoy, aunque tienes cara de paseo por nubes de aire, pero yo no creo que pueda ser hoy el día en que escriba esas cositas de ti mon cheri, ¿como podría explicar que nunca buscaste razones para creer en mi? Como podría explicar que cualquier tarde se convertía en magia, en expresion del...