Mi cuerpo chocó con tu atmósfera, hubo frío, hubo fuego y también promesas de amor. No puedo decirte que era lo más importante, pero lo que más recuerdo es la sensacion del vacío y la certeza de ir sin paracaidas.
En este interior, arde un fuego voráz, una soledad que espejea y se extiende como un desierto sin fin, una vorágine que aprieta, un dolor que se desliza. Tú entre las cosas más cursis y tiernas, en el seno de la almohada, que se viste con suspiros y silencio, en la danza de luces y sombras.
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