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Su rumor taladra más allá de los tímpanos.
Cuando he imaginado que mi espacio lo está cubriendo su cuerpo con esa piel translucida, casi enloquezco. He pensado que no puede quedarse en habitaciones donde hay huellas mías, pero sus ojos son un desierto denso y todo eso lo ha ignorado. 
La turba y el río han dejado mi vida vacía. Cada vez que se debe volver a comenzar uno no quería emprender, uno es obligado a irse. La turba es el amor fallido. El río es el momento en que te das cuenta, eres tú. 

El tipo de ángel que está pronunciando tu nombre y otras cosas insistió, no paro de hablar hasta que tome conciencia. Persistir en conocerla tiene consecuencias, su cadencia nos empuja a mí al sur, a ti al este. 
Cuando he imaginado que tu descanso se acomoda en sus caderas he vuelto a ser un niño que teme le quiten el alimento y el abrigo, ha sido instintivo el dolor. 
Te deseé, ojalá encuentres una sherezada que más que Tu amante sea una amiga que va desgranando las historias, que va señalando los relámpagos, las tormentas, que describe con precisión los aromas y los templos con cirios e imágenes de gente con fe. 


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Cosas que no son cosas.

Quería darte cosas que no eran cosas, Como un tímido abrazo en la mañana, Un amor que no era para el resto de la humanidad. Ahora quiero mudar la inquietud en este cuerpo que se quema, por esta herida que su eco no detiene . Un amor de las cosas que no se tocan, Un amor que sobra para las cosas que faltan.

no creo que sea hoy

No creo que pueda ser hoy el día que escriba de ti, ni el día que te escriba. No puedo si bien dilucidar que es negro cuanto me cubre y que la piel me sofoca y me ensordece. No puedo querer un sol para otros que se que es efímero, prefiero vacacionar en la distancia porque en escribir no puedo confiar, porque no tengo tiempo de buscar las palabras. El mio es el mismo drama de todos. La emocion no vuelve a tomar partido, ni por la vida propia ni por la de otro, la materia y los sucesos, las predicciones, los cuerpos envueltos en trapos hilos voces sollozos, los trozos de pino dispersos en el monte, las miradas de las ardillas van captando un instante que pereció y no nos dio nada. No creo que tengas nombre hoy, aunque tienes cara de paseo por nubes de aire, pero yo no creo que pueda ser hoy el día en que escriba esas cositas de ti mon cheri, ¿como podría explicar que nunca buscaste razones para creer en mi? Como podría explicar que cualquier tarde se convertía en magia, en expresion del...